Orilla de los grandes ríos

Víctor Quezada

Diario abierto (2021)

Hacia el año 2009 o 2010, comencé a anotar el presente, sin mayor propósito, sin ninguna rigurosidad o frecuencia preestablecida. He decidido, ahora, exponer esos apuntes que brotan cuando se “deja de escribir”, la escritura que media la distancia entre un libro y otro, bajo la condición de continuar con esta práctica y publicar esas notas durante un tiempo indefinido.

Este es un diario abierto.
Junio, 2016.

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2016 (1 - 535)

1157
Leo en algún lugar que los fantasmas no aparecen en las fotografías porque la placa no era lo suficientemente sensible para capturarlos.

Pero para algunxs, en el pasado, las fotos no hacían sino retratar fantasmas.

Para otrxs la foto era una especie de palimpsesto. Una escritura acumulativa en la que la permanencia de los rastros de escrituras borradas funcionaba como una metáfora precisa de la larga exposición temporal a la que debían someterse lxs retratadxs con los primeros mecanismos fotográficos. Walter Benjamin llegó a hablar de esos retratos como el resumen de un rostro.

Para Nadar o Balzac la foto capturaba (literalmente: atrapaba) las láminas que se desprendían de todos los cuerpos y llenaban el aire. Los aparatos fotográficos -según las supersticiones del XIX- robaban el alma, eran especies de máquinas cazafantasmas.
Alma, imagen y fantasma eran concebidos como filmes, películas, láminas, cuerpos de luz que, capa a capa, conformaban eso que llamamos el cuerpo de otrx, el cuerpo querido, deseado, odiado de otrx, cuya muerte estaba implícita en el desprendimiento cotidiano de las láminas fantasmagóricas, fílmicas, fotográficas que los constituían.

En el transcurso de dos siglos -que coinciden con la modernización capitalista de las sociedades occidentales- han ido desapareciendo los fantasmas de las fotografías.

1158
Y con ellos, cierto tipo de relación cotidiana con la muerte.

1159
No tengo ninguna foto de ambxs. No hay imagen ni fantasma. Por esto, durante los últimos días del año y estos nuevos del nuevo año, me he dedicado a dibujar figuras familiares, venidas de la imaginación y la memoria, alimentadas por otras imágenes que recorto de películas, pinturas, fotografías, otros dibujos conocidos.

1160
El espiritismo era defendido como una ciencia pues si el conocimiento de la naturaleza podía alcanzar la composición del átomo, una realidad invisible (espiritual o fantasmagórica) era perfectamente lógica.

1161
Quiero pensar que dibujo ahora como una forma de espiritismo: una comunicación con los fantasmas, cuya invisibilidad no es prueba de su inexistencia.

Dibujar con la certeza fragorosa del terraplanista en un mundo radicalizado por el escepticismo: prove me wrong.

Dibujar con fe en el fantasma, hasta que me demuestren lo contrario.

1162
Como cuando vamos a buscar algo a su lugar habitual y no está. Eso era una foto: la captura de una pérdida.

Dibujar, en este sentido, atrapar al fantasma, funcionaría de una manera distinta, como un trabajo con la melancolía.

Así: trabajar melancólicamente ≠ el trabajo con la melancolía.
Imagino que este último intenta identificar esa ausencia alrededor de la que se expande para entender el regocijo que produce (y también, en el nivel de la representación, evitar las estéticas conservadoras de la nostalgia, como versiones monetizadas de la melancolía).

Creo: atrapar al fantasma como avanzada contra el ego (melancólico). P. ej., no soy lo que he perdido / lo que falta. Tampoco el fantasma.

1163
Sobre la mesa una hoja de celulosa lavada, blanca. El lápiz presiona esa superficie y comienza a trazar una línea que forma un cuerpo / que se parece al cuerpo recordado-referido-citado, pero es otro.

1164
El verbo to draw se utiliza cuando se dice: “tensar” el arco, “desenfundar” una pistola, “pasar” la mano por una superficie (el dedo por la mesa, la mano por la frente) y también para “dibujar”. To draw, según le escuché alguna vez a una profesora, es ese gesto que indica el movimiento del brazo / que se separa y vuelve al cuerpo.

1165
No tengo fotos de algunas personas que han muerto, ni de otras que también quise mucho, ninguna foto de mi infancia. Tengo recuerdos de fotografías que miré durante largo tiempo, reiteradas veces, por lo que creo que podría reconstruirlas, al menos en versiones sin detalles: mi hermana a los 3 o 4 años posando con traje de baño en la playa; mi hermano con el brazo enyesado y polera de Colo-Colo sonriendo con los labios apretados; yo a los 2 o 3 años con chaqueta azul y polera de hilo roja y líneas blancas en el parque japonés; lxs tres con mi hermana y un amigo, abrazados por la cintura frente a la cámara en el patio; mi mamá embarazada de mi hermana o de mí, vestida con una especie de camisón o vestido largo, mirando en dirección contraria al mar, a favor de las olas, seguramente, en El Trocadero.

1166
Dibujar un cuerpo es dibujar un vacío. Con el dibujo, pienso, no hay mayor diferencia.

1167
Después de no poder encontrar objetos tan diversos como una antigua libreta de apuntes o un destornillador, temo un día levantarme en medio de la noche y no encontrar el espejo, colgado en el baño. Temo aún más mirar por la ventana y descubrir que mi reflejo ya no está, desaparecido el vidrio que aísla el departamento del frío en invierno, del calor en los veranos.

1168
Anoche me quedé dormido tras ver una cantidad perjudicial de videos en YouTube. Dormí muy mal. Hoy tengo un miedo nuevo: que las imágenes de esos videos impresionadas en mis retinas reemplacen mis sueños.

1169
A mis pies desentierro la rama de una palma; con cuidado cada una de sus costillas. Limpio -de entre las vértebras de la espina dorsal- la tierra húmeda.

1170
Pero el temor verdadero es siempre este: mirar a otrx y no poder verse a unx mismx.

1171
body bag

this cocoon goes
vroom, vroom!
could be a cradle
could be a tomb

1172
Riego las plantas y me detengo a escuchar sus secretos.

1173
El miedo de no encontrarnos con nuestro reflejo al levantar la cabeza o doblar la esquina hacia el edificio de metal y vidrio, confrontado con el miedo ese de no reconocer en otrx a unx semejante, señalan, primero, una relación con el hábito y, segundo, una concepción del cuerpo como unidad y, de allí, de la subjetividad por las que cuerpo y sujeto coinciden. La raíz de esos miedos está precisamente en la falta de coincidencia, la ausencia de identidad por la que no solo yo sino también lxs otrxs se disuelven o pierden peso. Esposito enfatiza que en las representaciones de la violencia originaria los humanos no se mataban por sus diferencias sino por una intolerable semejanza: “Aquellos que combaten a muerte entre sí no lo hacen a pesar de que, sino precisamente porque son hermanos”.
El peor miedo: ver en otrx tu propia desnudez.

1174
La lechuza blanca, lechuza de campanario, chiwüd o yarken vive en Chile desde el norte chico hasta el cabo de Hornos. Se alimenta de roedores, del ratón de cola larga entre ellos, y anfibios. Es un ave de hábitos nocturnos. Recuerdo de niño, en más de una noche, exactamente 3 noches distintas, haber visto su cara blanca enfrentándome en la copa de un árbol en medio del desierto de Atacama. Hoy sé que es improbable. Así como sé que decir un árbol en medio del desierto de Atacama es decir una ciudad / y que las raíces del tamarugo llegan a los 8 metros.

1175
La escritura de la lechuza en medio de la noche es blanca como los fantasmas.

1176
Lechuzas y fantasmas
se escriben de noche mensajes
que dicen bu! hay vida
después de la muerte
uuu, uuu! pero a esto
llaman ustedes vida?

1177
Con el paso del día
la alta sombra del tamarugo
desciende al suelo del desierto

1178
Panguipulli, 5 de febrero, 2021
¿Qué decir?, ¿qué se puede decir -otra vez- frente al uso “desmedido” de la fuerza, de una institución que monopoliza la violencia y debe gestionarla?, ¿qué se puede decir cuando la retórica que sustenta dicho monopolio solo ve errores de procedimiento, responsabilidades individuales? Este asesinato -el de hoy / otra vez- es la reiteración de las consecuencias largamente documentadas de la criminalización, de la retórica de la guerra, que ve enemigxs allí donde unx (u otrx) se ve a sí mismx y sus semejantes. Ante la intensificación de las estrategias y tácticas represivas solo son esperables consecuencias que afectan la vida de las personas. Ninguna solución hay allí donde se reducen los problemas sociales y políticos al crimen (o su sospecha), cuando el crimen como concepto preexiste a toda infracción. El discurso represivo construye -ya lo sabemos- al otrx en enemigx pues sin enemigx todo su aparataje institucional se desploma. Hay un enemigx implacable, poderosx, esencialmente invencible, sin el cual toda institución represiva carece de sentido.


















































1179
Un tiempo de silencio para dibujar
su rostro entre la multitud.

1180
Y cuando la veo, toda la vida de la palmera escapa entre mis manos; excede la imagen que de ella tengo para mostrar su presencia / dinámica en este suelo. Algo dice que no entiendo y luego dice que no hay nada que entender. A ambos nos toca el viento.

1181
En el lapso en que una mano ofrece y otra recibe un libro: una música lenta y submarina. Un pez.


SOBRE ESTAS IMÁGENES AÉREAS EN LAS QUE EL INDIVIDUO NO ES MUCHO MAYOR QUE UN PIXEL
#1182-1212

*
Durante la madrugada del lunes 19 de abril de 2021, el helicóptero Ingenuity Mars se convirtió en la primera aeronave con motor en realizar un vuelo controlado en la superficie de otro planeta. Un pedazo de tela del Wright Flyer, primer avión en emprender vuelo sobre la superficie terrestre en diciembre de 1903, está integrado en su estructura.
Subió a una altitud de tres metros y mantuvo un vuelo de 39 segundos. La primera imagen del Ingenuity recibida en la NASA fue una imagen fija en blanco y negro que apuntaba hacia abajo de manera vertical; en esta es posible ver la propia sombra del helicóptero reflejada en el suelo de Marte.

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1858
Gaspard-Félix Tournachon, más conocido como Nadar, tomó la primera fotografía aérea conocida, hoy sin embargo perdida. Era una vista de la villa de Petit-Becetre, Francia, capturada desde un globo aerostático a 80 metros sobre el suelo.

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1860
13 de octubre. La fotografía aérea más antigua que se conserva corresponde a una vista de Boston, Estados Unidos, desde un globo aerostático, registrada por James Wallace Black a más de 600 metros de altura.

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1878
Abril. Eadweard Muybridge realiza un panorama de la ciudad de San Francisco desde el punto más alto de la ciudad (la torre de la mansión de Mark Hopkins) sobre los 116 metros. Publicado como un álbum compuesto por trece láminas plegadas, llegaba a los 5 metros de longitud completamente desplegado. Es posible identificar, en el panorama en el que domina la ciudad aparentemente desierta, el puerto y la bahía de San Francisco, algunas diminutas figuras humanas borroneadas.

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1882
El meteorólogo inglés E. D. Archibald fue uno de los primeros en tomar fotografías aéreas utilizando una hilera de volantines con una cámara amarrada al último.

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1889
En Labruguiere, Francia, Arthur Batut tomó fotografías aéreas usando un solo volantín.

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1897
La primera fotografía aérea realizada con una cámara montada a un pequeño cohete fue tomada por el inventor sueco Alfred Nobel.

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1903
Julius Neubranner diseñó una pequeña cámara que se montaba en el pecho de palomas mensajeras para la Bavarian Pigeon Corps.

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1906
En Alemania, Albert Maul tomó una fotografía desde una altura de 792 metros usando un cohete impulsado por aire comprimido. Luego de realizada la toma, la cámara era eyectada en un paracaídas.

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1906
Tras el terremoto de San Francisco, California, George R. Lawrence, utilizando una hilera de 17 volantines, tomó una vista de la ciudad sobre los 600 metros de altura, con una cámara de gran formato que poseía una placa curva que posibilitaba capturar imágenes panorámicas.

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1908
L. P. Bonvillain, sobre Le Mans, Francia, tomó la que es considerada la primera fotografía aérea desde un avión, que era pilotado por Wilbur Wright.

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1909
En la Exhibición Internacional de Fotografía en Dresden, se realiza una muestra de fotografías aéreas tomadas utilizando palomas mensajeras. Hasta ese momento, su uso era mayormente militar.

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1910
21 de agosto. Se realiza el primer vuelo en Chile, en un avión biplano Voisin, tripulado por César Copetta, sobre la Chacra Valparaíso (actual Villa Frey), en la comuna de Ñuñoa, Santiago.

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1914-1918
Durante la Primera Guerra Mundial, la fotografía aérea pronto reemplazó los bosquejos a mano de mapas de los observadores en las operaciones de reconocimiento aéreo del campo enemigo. Hacia el final de la guerra, las imágenes utilizadas para estos mapas (fotográficos) de batalla eran realizadas al menos dos veces al día. Según Paula Amad, en “el apogeo de la guerra, los franceses producían alrededor de 10.000 imágenes por noche” (From God’s-eye to Camera-eye: Aerial Photography’s Post-humanist and Neo-humanist Visions of the World. History of Photography. Volumen 36, número 1, p. 69).

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1914
12 de enero. “Los tenientes 2° de Ejército Arturo Urrutia y Julio Torres (observador) fueron los primeros aviadores militares” en efectuar “un reconocimiento aéreo al sur entre Santiago y San Fernando para verificar rumores sobre destrucción de la vía férrea por elementos comprometidos en una huelga ferroviaria” (Efemérides de la aviación, 2010)

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1919
Huidobro escribió en Altazor, publicado en 1931:
“Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del último suspiro. (…)
Ah, qué hermoso… qué hermoso.
Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles.
Veo la noche y el día y el eje en que se juntan”.

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1921
4 de agosto. Comienza el uso de la fotografía aérea para la elaboración de mapas sin fines bélicos, como el mapa de la isla de Manhattan, Nueva York, elaborado a partir de 100 fotografías aéreas capturadas por la Fairchild Aerial Camera Company a una altitud que superaba los 3000 metros.

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1930
“Como parte de la naciente Fuerza Aérea de Chile, el 12 julio de 1930, se crea el Gabinete de Fotogrametría, dependiente de la Escuadrilla de Bombarderos, cuya misión era efectuar los levantamientos aerofotogramétricos que sirvieran de apoyo para elaborar las primeras cartas aeronáuticas del territorio nacional” (Museo Nacional Aereonáutico y del Espacio).

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1939-1945
Durante la Segunda Guerra Mundial, las fotografías y videos aéreos se convirtieron en un lugar común en periódicos, revistas y cines. En 1943, la fotógrafa de la revista LIFE, Margaret Bourke-White, se convirtió en “la primera mujer en volar junto a una tripulación de combate estadounidense sobre suelo enemigo”, durante el ataque a Túnez (Olivia B. Waxman. Aerial Photography’s Surprising Role in History. Time. 31 de mayo de 2018).

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1946
24 de octubre. Se tomó la primera imagen conocida desde el espacio en la que es reconocible la curvatura de la Tierra. Se utilizó la tecnología del cohete Nazi modelo V-2 capturado tras la Segunda Guerra por el ejército estadounidense. Fue lanzado desde Nuevo México con ayuda del científico Nazi Wernher von Braun, quien participó en el desarrollo de la tecnología del V-2 para Alemania. En 1950, el ingeniero Clyde Holliday -que diseñó la cámara montada al cohete- escribió para National Geographic que tales imágenes mostraban “cómo se vería nuestra Tierra para los visitantes de otros planetas” (Richard Conway. The First Ever Photograph from Space. Time. 16 de julio, 2014).

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1947
15 de febrero. Se realiza el primer vuelo de un avión de la Fuerza Aérea de Chile en la Antártica. “El avión Vought Sikorsky OS-2U Kingfisher N° 308, sobrevuela Isla Decepción durante 30 minutos en actividades de reconocimiento y fotogrametría. Es pilotado por el Teniente 1 ° Arturo Parodi Alister, llevando como observador al Comandante de Escuadrilla Enrique Byers del Campo, quienes arribaron a la Antártica en el transporte Angamos de la Armada Nacional, como parte de la Expedición Naval que instaló la Primera Base permanente chilena llamada entonces ‘Estación Naval Soberanía’, actual ‘Base Naval Antártica Capitán Arturo Prat’”. (Efemérides de la aviación, 2010).

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1948
16 de junio. Se creó el Club Aéreo de Carabineros de Chile.

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1948
Egresa el primer curso de fotógrafos aéreos chilenos, desde la nueva sección de fotogrametría, dependiente de la Escuela de Aviación (Museo Nacional Aeronáutico y del espacio).

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1960
17 de diciembre. Se dio origen a la Brigada Aeropolicial, destinada a organizar y operar los medios aéreos asignados a Carabineros.

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196-
Las cámaras de Sherman M. Fairchild, que fueron utilizadas en las misiones Apollo 15, 16 y 17, mapearon la superficie lunar.

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1972
24 de abril. Se crea sobre la base de la Brigada Aeropolicial, la actual Prefectura Aeropolicial de Carabineros de Chile (Efemérides de la aviación, 2010).

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1972
7 de diciembre. Desde una distancia de alrededor de 29.000 kilómetros desde la superficie de la Tierra, la tripulación del Apollo 17 en su camino a la Luna toma la fotografía conocida como “The Blue Marble”.

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198-
Ingenieros israelíes y, luego, estadounidenses desarrollan los primeros drones modernos.

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1991
Durante la Guerra del Golfo, un dron estadounidense captura imágenes de un soldado iraquí rindiéndose con las manos en alto ante la que pensaba era una nave pilotada. “Encontrar prisioneros de Guerra”, según Adam R. Fein, representante de la AAI Corp., “no era uno de los usos previstos” para sus drones, “pero estamos muy contentos de que también puedan llevar a cabo esa función” (Ted Shelsby. Iraqi soldiers surrender to AAI's drones. The Baltimore Sun, 2 de marzo de 1991).

*
2012
5 de diciembre. La NASA publicó una imagen nocturna de la Tierra capturada desde el espacio conocida como “The Black Marble”.

*
20--
En la actualidad, las cámaras aéreas montadas en drones utilizan tecnología digital y su uso es variado: comercial, industrial, para la agricultura, el esparcimiento, la represión y la vigilancia.

1213
de la mirada vertical
a veces oblicua
de un dron
penden dos mundos

De una mirada -que como cualquier otra / mirada que sin mirarnos nos representa: nuestros deseos y avaricias, nuestros miedos y nuestras esperanzas-
De una mirada / fría, desembarazada del movimiento reflejo del ojo y, por tanto, desembarazada de sus sueños: una mirada sin prisión / y tibia

un ojo como eje
de la balanza
entre
producción y destrucción

1214
En medio de savasana, la tierra comienza a temblar y no tiembla porque esté mi cuerpo tendido. Sino porque la fricción entre dos placas tectónicas cedió algún milímetro y, con ellas, las ondas energéticas que reverberaron -como cotidianamente lo hacen- hasta encontrarse con mi espalda, sobre el suelo, donde, muertos, ondeamos. En la sacudida recordé las palabras dichas con sorna, aquellos insultos juguetones, esos chistes, esas bromas que mediaban la relación entre mi abuelo y sus nietxs, yo entre ellxs, como un sincero intento de comunicación. El abuelo -como quizás papi, los tiítos- no sabían hablarnos ni yo.

1215
Una nota antigua, que olvidé y releo. Luego de encontrarme atrapado en el tiempo largo del duelo, recuerdo ese sueño de hace unos meses (días o años, el tiempo del diario -a pesar de su cronología- es siempre el presente) en el que mi papá me buscaba para contarme sobre la muerte de su hermano. Yo le decía que su muerte era una oportunidad para celebrar su vida. Hoy -despierto- entiendo que la vida siempre es poca y toda muerte injusta para quienes continúan viviendo.

1216
Hoy que es otoño recuerdo el verso: “Tú, hombre sencillo como los crisantemos” de “El clasicismo y la elegancia” de Las veinticuatro categorías de la poesía de Si Kongtu. En la nota respectiva se refiere la anécdota de Tao Yuanming, quien renunció a un puesto de Jefe de distrito “por negarse a inclinarse ante sus superiores. (...) Los crisantemos eran su flor preferida porque no florecían más que en otoño, dejando a las otras flores disputarse la primavera”.

1217
Parece perfectamente lógico que un árbol crezca sobre la tierra que un pájaro vuele sobre la copa o descanse en sus ramas -así, por antonomasia, paradigmáticamente-. Todo esto vemos cada día y todo esto es cierto, pero cuando el árbol se yergue y la tierra se mueve, ¿dónde?

1218
“Siento que tengo que permanecer en lo más alto de mí misma (…) y estar en el camino que me toca vivir”.
“Aunque puede ser que un día me quede mirando fijo esa foto y ya nada más me haga salir de este hoyo (…). Puede pasar”. Mónica Quezada.

1219
Entre las instrucciones de lectura del libro fantasma, Chiwüd o Yarken, la fundamental sería: escribe una página diaria.
Pues frente a una página en blanco, leer es igual que escribir.

1220
La tercera y última lechuza blanca que vi fue en uno de los últimos días de escuela que, paradójicamente, era una noche en la que celebramos la graduación de octavo. Más allá, siguiendo la calle de abajo unas esquinas más allá estaba la casa de Helena, cruzando la calle, las casas del Belga, de Juanito, de Cristián, de Carlitos, más lejos -donde la calle en los días ventosos fundía sus límites con el desierto- la jaula de Alejandro. A quien traté muy mal pues éramos ambos demasiado pálidos.

1221
El libro Yarken -el más pálido de todos los libros- es para Alejandro, para Oscar, para Mariluz y el Chono, para mí mismx. En ese libro las pretinas, la ropa interior dejará marcas rojas sobre las páginas.

1222
Me gusta mucho su nombre. Decir su nombre. Lo que pasa dentro de la boca cuando se juntan los labios y la lengua toca el paladar cerca de los dientes y vibra.

1223
Como una planta submarina como un fuego una bandera.

1224
Y les voy a decir, les voy a decir duerme, escúchame antes de dormir.

1225
Paso la hoja y tiernamente siento su calor en las yemas de los dedos, toco la página, el relieve que la tinta acentúa para formar una palabra u otra (esa palabra sin sentido, silenciosa como piedra), rozo la cicatriz de la página, el tatuaje de la página, su mejilla.

1226
En Heart of a dog, Laurie Anderson insiste en que contar una historia es olvidarla. Imagino entonces una manera de leer entre líneas, en los márgenes de los libros y sus páginas de respeto.
Paralela al método benjaminiano (leer lo que nunca ha sido escrito), a partir de esto (de hoy), la lectura se transforma en un acto de esperanza, en una forma de justicia.

1227
Comienzan los días y las noches fríos
cuerpos vencidos se arrastran
a la siga de otros cuerpos arrasados

una mano busca su reverso y juntas
encuentran una piedra tibia.

1228
Decir:

crezco alrededor de la piedrecilla

incrustada

suave tejido de la piedra lisa
y oscura

1229
Decir:

es una piedra doble

hermosa perla negra

rugoso endurecimiento opaco

1230
Decir:

crezco de una piedrecilla

de limón

de durazno una piedrecilla

de mango el hueso
duro que contiene
todo lo blanco

1231
Decir:

soy esta piedra cálida

la sombra de un fuego

1232
Decir:

incandescente

piedra de pira

compañera de quien amo

1233
Y me dice: se verán las personas que estén a la altura de las circunstancias.
Luego de unos días entiendo que son las circunstancias las que son altas y que tanto ella como nosotrxs somxs quienes debemos subir a donde haya que subir. Que es una invitación a participar de lo alto.

1234
Tengo unas cosas que contarte. Mi vida durante los últimos meses. El confinamiento nuevo. Las decisiones que se imponen. La apuesta por la revolución del cuerpo. La honestidad consigx mismx por añadidura.

1235
¿Cuántas horas son tres horas o seis horas frente al resto de la vida?
¿Cuánto tiempo tarda el sí -un sí inmediato- en salir de la boca cuando todo el cuerpo ha ya decidido de antemano?

1236
Algo se desata, se suelta cuando otrx trabaja el nudo. Y se disuelve. Y todo es agua (como siempre), todo es mar, todo es ola.

1237
Tengo unas cosas que contarte, entre ellas, mis sueños. La beatífica presencia de un niño, Carlos, Carlitos Sepúlveda, quien nos enseñó a nadar, a surfear la timidez, el sexo, el urgente deseo de ser otrx. Con calma, tibia, respetuosamente. Estábamos en la playa y el cielo caía en la forma de un tsunami. Esa era para todoxs nuestra muerte más segura y más hermosa, embobadxs ante la calamidad del cielo.
Pero dijo -y obedecimos- hay que tirarse al mar, capear la ola, sumergidos girar bajo el agua en dirección contraria a la corriente. Y lo hicimos. Y contuvimos la respiración. Y cuando el mar estuvo calmo vimos uno a uno aparecer nuestros rostros como una sola cara amorosa.

1238
Resurge la idea de crear un diario secreto por cada persona que se muestra en algún tipo de verdad: tú, también tú, por supuesto, tú. Un deseo whitmaniano: I am he that aches with amorous love.

1239
Para calmarme en algún momento de angustia, me recuerda que de entre las junturas de cemento o los adoquines donde la tierra y la humedad se acumulan, sucede a veces que pequeñas plantas / malezas crecen a pesar de las condiciones desfavorables del entorno.

1240
De la flora ruderal me muestra la ortiga, el amaranto, la flor de la mostaza. De esos obstinados brazos verdes recuerdo: la hierba perenne, la avena hirsuta o la semilla de la Erodium cicutarium, que tuerce su cuerpo y gira hasta encontrar un pedazo de tierra.

1241
Con las fuerzas que me quedan esta nueva mañana, trato de mantenerme despierto y entiendo:
cada pestañeo es una piedra lanzada al lago.

1242
Un sueño. Una pesadilla.
La pieza. Domingo. Ocupado en mis propios asuntos: los asuntos del cuerpo; los asuntos de la imagen. Fascinado por las grietas que las imágenes
(azules de la desnudez,
blancas del camuflaje)
proyectaban sobre mi cuerpo: tomado mi cuerpo entre mis propias manos como objeto propio.
Por la ventana, primero, la mamá, segundo, la hermana grande hablaban acerca de mi desarrollo, mis nuevos gustos, reían sin tomarme en serio. Y yo refunfuñaba y hacía pucheros. Y yo me volvía bolita y me tocaba cada parte del cuerpo mientras las miraba por el rabillo del ojo a modo de venganza. Pero era tierno para ellas.

1243
Junto al cráneo
del perro la calavera
humana blanca
asexual
paradigmática

dentro
en el vacío que el lodo preserva
piedra de los sueños
flor calcárea
una brizna de hierba

1244
espejos:
cristal azogado
metal bruñido
remolino de pelos
en el pecho
de un caballo

son también espejos:
lagos y fuentes
los charcos

un perfecto espejo:
tú de mí
yo de ti

1245
Escuchar de la boca de los jóvenes que atienden el almacén o del hombre de la verdulería de la esquina la palabra amigo cuando me interpelan es para mí tan raro como cuando en otra ciudad en otro tiempo los tenderos me llamaban capo campeón. Preferiría que me llamasen señor pues entendería entonces que hay una distancia irremontable que nada me conocen ni un ápice. La cosa es que no soy como ellos no me siento como ellos y prefiero que me digan cariño amor cuando estoy de ánimo u oiga.

1246
Caminando por una feria de Santiago -entre loza vieja, ollas, sartenes y cientos de utensilios plásticos- encontré 7 ejemplares de Tristura de Floridor Pérez. El tendero me contó que había dado con un montón de copias del mismo libro y que la gente los compraba. No quise indagar más sobre cómo los había obtenido. Floridor ha muerto hace ya más de un año, unos meses antes del inicio de la pandemia.
Recordé que un par de años atrás un amigo me envió una fotografía de unos libros que estaban siendo vendidos en una cuneta del paseo peatonal del centro de Arica, entre los cuales había un par de libros que escribí. La sorpresa, la incertidumbre sobre cómo esos libros habían llegado hasta allí se disipó cuando supe -casi de inmediato- acerca de la muerte de Rodolfo Kahn, otro poeta viejo, a quien una vez visitamos con Daniel y Rodrigo. Es la respuesta inesperada para una pregunta que nunca me había hecho: ¿dónde van a dar los libros de los poetas muertos?

1247
Como si yo fuese la tierra, cavó un hoyo para protegerse de la ventisca, el viento frío del invierno.

1248
Pasamos mayormente en la cocina, acompañados de los amigos nuevos y los amigos muertos, de los viejos amigos y los recién nacidos, de todos los amigos posibles alrededor de un gesto, alrededor de la cornucopia de hojas verdes y champiñones donde el sol descansa.
Descansa, es un decir, es invierno y llueve, pero así se siente, ¿no?


Prácticas de cuidado
#1249-1253

*
Habla Audre Lorde en Los diarios del cáncer acerca de la sobrevivencia, la suya y más obvia, de la enfermedad, pero luego de la otra más general: la sobrevivencia que implica ser una mujer negra y lesbiana en EEUU. Asumir su sobrevivencia, dice, implica reconocer un hecho: “No se suponía que sobreviviéramos”. A la historia, a la sociedad.
Al mismo tiempo hipervisible e invisible, su piel, su voz, su sexualidad, la performatividad de su género fueron como para muchas su lado vulnerable y, sin embargo, fuerte; que con la mastectomía se intensificó en “esta muerte en mi pecho derecho”.
Pienso en mi mamá y también en mi tía, pienso en mi hermana y todas han perdido algo, algo supongo tan presente como la falta del pecho derecho. Pienso a partir de ellas en mí, que he perdido de otras maneras, que soy vulnerable. Recordar respetuosamente este hecho, tal vez permita recordar que vivir consiste también, a veces, en aprender a pedir ayuda y aprender a recibirla.

*
Un hombre no mucho mayor que yo, en la calle, me llama hijo, para preguntarme la hora. Son las 8:55 de la mañana, es 12 de septiembre y hace frío en Santiago. La diferencia más visible entre ambos es que yo vivo cerca del cerro, él vive en la falda del cerro. En razón de esta diferencia el mundo se ordena / nos ordena / ordeno el mundo y mis relaciones con lxs demás. Llamarme hijo es una forma de respeto, pienso, pues por otro lado creo que merezco respeto, pero hay en esa palabra, más bien, una estrategia retórica que intenta construir un espacio de familiaridad allí donde él, para mí que soy como tú, es un extraño: aquel de quien -como nos han enseñado- hay que cuidarse.

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He estado cuidando de J durante los últimos días hasta el miércoles. Hoy se me quedó mirando por largo rato. Yo estaba atrapado en pensamientos sobre el pasado y el futuro, seguro de que su presencia allí a mi lado desmerecía mi atención. Pero tuve que voltear a verla hasta por fin reconocer el motivo de ese comportamiento. Una de sus patas estaba fuera del chaleco que la cubre del frío, lo que le produce -por supuesto- incomodidad.
He aprendido -me digo: solitario espectador de este monólogo-, durante los últimos días en los que mi vida se organiza alrededor de su comida y los necesarios paseos al cerro o el parque, la importancia de estar presente y disponible, la importancia de aprender a reconocer las necesidades de lxs otrxs, pero también que es importante destinar tiempo para unx mismx: tomar desayuno, darse una ducha luego de darle su comida; descansar en silencio tras los paseos; leer y escribir, pues estas pueden ser también prácticas de cuidado.

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Ante los enunciados morales, preceptivos:
ten cuidado con la escritura;
cuida tu escritura;
un descubrimiento (una mañana fría y luminosa tras la lluvia):
la escritura cuida.

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La escritura, su presencia, mi presencia se cuidan la una a la otra. Me cuido de reducir al máximo el ruido de mis pasos, practicar una presencia leve y respetuosa cuando duerme, que es la mayor parte del día. Hace un tiempo me había pasado que al verla en la calle a distancia, arrojada, tuve un sobrecogimiento: estaba allí, con toda la fragilidad de su cuerpo pequeño. Ayer me pasó cuando después de comer me hizo fiesta, se acercó simplemente para que la acariciara, y sentí algo que puedo llamar ternura. Entiendo que es muy difícil volver cuando se toma este camino: el camino del cuidado mutuo; pero también que no es necesario volver.

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En la correspondencia entre Gabriela Mistral y Doris Dana hay semanas, meses, años sin intercambio, sin ninguna carta, ninguna exigencia, ninguna demanda, ninguna manipulación, ninguna palabra entre ambas. Es el tiempo en el que están juntas.