Orilla de los grandes ríos

Víctor Quezada

/ hoy yo me siento una delincuente más

alimentado el miedo / el enemigo avanza. se intensifica su marcha
se fortalecen los cercos / intercomunales. el enemigo cuida / la llegada de la noche.


de la guerra no sabíamos nada / nada del enemigo sonriente nada
del asesino amable: la guerra era la vida como la conocíamos y no
conocimos sino la guerra.


en momentos en / que
la vida se hace visible
se revela la guerra sin tiempo.


para el político para / el poeta para
el filósofo es / fácil insuflarse
de esta retórica que valida la violencia sin condiciones

renueva

el deseo de un poder central el deseo / del sacrificio.


pero ante la guerra sin tiempo
ante la violencia originaria ante el cuerpo sagrado. ante
todo este deseo por lo trágico
aparece otra evidencia otra / realidad:

el cuerpo como cifra
la muerte como estadística la
política de los recuentos.

el enemigo –me dices al oído / como quien dice a otro que lo ama–
carece de toda dignidad. su maldad más grande: desconocerse / como enemigo.


sabemos esta cantilena:

la política es la continuación de la guerra por otros medios
escribió Michel Foucault / invirtiendo el aforismo de Clausewitz que dice:
la guerra es la continuación de la política / por otros medios.

la vida es
la guerra
silenciosa
contra
la vida. es

el amplio campo
abierto donde
sobrevive
la vida
desnuda.

es lunes
un edificio es a un sitio baldío lo / que la palabra al espacio en blanco
–escribió Soledad Bianchi acerca
de La ciudad
de Gonzalo
Millán–.

hablábamos aquel día / te escuchaba y tú me escuchabas
pero hoy –hoy yo me siento una delincuente más me dijiste–
hablo y nadie escucha. hablamos / pero nadie escucha.

es lunes 18 de mayo
y en las poblaciones de Chile
la gente protesta por hambre

la palabra es un elefante blanco.


pasado todo este tiempo
¿qué queda / de nosotros?

la línea que separa / el bien del mal
–escribió Alexandr
Solzhenitsyn–
atraviesa el corazón de cada persona

pero ¿quién destruiría un pedazo
de su propio corazón?


las calles están vacías
el comercio bajó las cortinas
metálicas puertas y ventanas

cercaron la noche
elevaron torres
en los bordes / extramuros

levantaron otra vez la ciudad
ilustrada la ciudad
propia.


de noche

un ruiseñor canta

sobre la torre
más alta
se delinea el alba

el centinela ve llegar la mañana
el día claro la
luz que aclara

muro y cerco oscuro

torres

y barreras

de contención.


Víctor Quezada
RPI: 2020-A-5141
/ singles, mayo-julio de 2020